Las fórmulas nacen de las recetas de la abuela jabonera, adaptadas con control actual y un criterio artesanal que no negocia texturas ni aromas.
Pasamos de cocinar en casa a un taller productivo en San Lorenzo, sin perder el ritmo lento que necesita un buen jabón para madurar bien.
Buscamos fórmulas honestas, con una presencia real de la materia prima y un respeto visible por la piel y el ambiente.